02/10/09

Y si me invento, me invento. (I)

No es que quiera contar nada por contar, que ya no me aburro. Pero, joder, estaba andando por Rosselló como mucho rato, porque Rosselló es increíblemente largo y yo quería andar. Y hay veces que quieres andar, ves que nada te lo impide y andas. Andas, andas y luego sigues. Y sigues sólo para sentir que puedes hacer lo que te de la gana en todo momento, que así tiene que ser, y qué bien que por fin no te doblegues y que seas tú, y que andes y andes, porque te da la puta gana. Decides. Decides decidir, y seguir decidiendo. Decides que decides, decides eso. Eso. Qué buen año vas a tener cabrón. Joder ahora que sé tomar decisiones es mi momento y no se va a escapar ¿Cómo coño se me va a escapar? Notas que de ayer a hoy te ha crecido el cerebro 2 tallas. Y digo el cerebro porque es lo que se dice, pero me cuesta creer que sea eso, que no haya chinitos que lo piensen todo y lo escriban muy pequeñito en el blanco de los ojos, muy pequeñito, muy. Y las venas como chorros de tinta que lo inervan todo, como el índice que te lleva todas partes para que todo se lea siempre, y todo se lee, nada se escapa. Todo son letras. tick, tick, tick, tick. Todo lo que me late son teclas que aprietan, palabras que se teclean. Print, Send, Guardar como…, Mis Documentos. Hombre que no. Y hay marineros que reman en las costillas, venga remar, venga remar para moverlo todo. ¡1, 2, 3, 1, 2, 3… que nadie se duerma! ¡Jugos intestinales a babor y a estribor, una piedra en el riñón!

Pero, joder, estaba andando por Rosselló, bajo la vista y pam. Me encuentro un sobre en el suelo, dorado tipo Willy Wonka.